Inversiones en bienes tangibles
8 Diciembre 2006
Sellos, cuadros, antigüedades… ¿Son realmente mejor inversión que las demás? Desde Crisalia se ha advertido frecuentemente de la peligrosidad de estas inversiones, incluso antes de la intervención judicial de las empresas Afinsa y Forum Filatélico.
La principal característica de las inversiones en bienes tangibles es que el objeto de la inversión suele ser un producto único o muy exclusivo, por tanto el mercado en el que se compra y vende este producto es muy reducido. Uno puede pensar que el mercado de los sellos es muy grande, pero en realidad el mercado relevante en el que se comercia con nuestra inversión es el mercado del tipo de sellos que hemos comprado (por ej. “Serie 24 conmemorativa de la entrada de las tropas inglesas en A Coruña”).
¿Qué implicaciones tiene el hecho de que el mercado sea tan estrecho? La principal es que los precios son manipulables. Es posible “crear” submercados de tal o cual tipo de sello y que un simple comprador hinche el precio artificialmente. Por ejemplo, se pueden emitir una serie de 10.000 sellos a 100 euros cada uno. La empresa emisora comercia con un comprador compinchado, por ejemplo compra y vende sucesivamente 100 de esos sellos hasta que acuerdan un valor de compraventa de 200 euros. La ganancia es del 100%, y queda registrado en los catálogos filatélicos por lo que los potenciales inversores tratan de comprar. Cuando toda esa “emoción compradora” está en su punto más alto se ponen a la venta los 9900 sellos restantes a un valor de 200 euros.
En teoría si se dejase actuar el mercado libremente en este momento, los precios caerían y la trama se descubriría. Sin embargo –y aquí veremos la segunda “artimaña” del modelo de engaño- los vendedores de bienes tangibles se han preocupado de que los compradores hayan invertido a largo plazo, generalmente mirando a la jubilación. De esta manera pueden pasar años, o incluso décadas, hasta que el mercado se colapse y la trama sea visible. Durante todo ese tiempo la empresa de inversiones tangibles sigue comerciando “compinchadamente” con sus 100 sellos y haciendo que en los catálogos se muestre una rentabilidad artificial. Los ingenuos inversores creen que su inversión es rentable y por tanto no venden, dejando que el mercado siga en manos de el que comercia con sólo 100 sellos.
Este modelo de estafa aquí descrito no es nuevo. Es un modelo ya clásico que se viene utilizando en multitud de mercados. Cuando salta un escándalo en un mercado, se agota el modelo porque el gobierno legisla y el público se vuelve escéptico. Por ejemplo, hace más de un siglo era frecuente ver como los mercados de acciones (ni más ni menos) eran afectados por tramas de este tipo. Con el tiempo el grado de supervisión en este tipo de mercados se ha vuelto tan sofisticado que es casi imposible que vuelva a suceder, y cuando sucede tiene un impacto moderado o bajo.
Nuestra pretensión con el presente artículo es que el lector haya comprendido el mecanismo general de este modelo de engaño y pueda evitar perder sus ahorros en el futuro, tanto si el objeto de la inversión son sellos, como si por el contrario son jugadores de fútbol o cualquier otro producto al que todavía no se haya aplicado el modelo de estafa.

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